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Hay programas que nacen de la demanda del mercado.
Y hay programas que nacen de una necesidad real, urgente y demasiado tiempo ignorada.
Este es de los segundos.
Cuando desde la RIEEB (Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar) empezamos a diseñar el Máster en Educación Emocional y Bienestar Espiritual junto al Campus Docent Sant Joan de Déu, lo hicimos con una pregunta en mente: ¿qué necesitan hoy los profesionales que acompañan a otras personas?
No era una pregunta académica. Era una observación directa de lo que estaba ocurriendo en las organizaciones, en los equipos de salud, en los entornos educativos y sociales. Personas preparadas técnicamente, pero sin herramientas para gestionar la complejidad emocional que las rodea. Profesionales competentes que llegan a sus límites no por falta de conocimiento, sino por falta de recursos internos para sostener lo que viven.
Durante décadas, en los entornos profesionales —especialmente en los sanitarios y organizacionales— la dimensión emocional se ha tratado como un complemento. Como algo «blando». Como algo que ya se aprende por la experiencia o, simplemente, se gestiona como se puede.
Los datos dicen otra cosa.
El burnout afecta ya al 44% de los profesionales sanitarios en España (estudio AMA, 2023). El absentismo por causas psicológicas no para de crecer. Las organizaciones invierten millones en transformación cultural y los resultados no llegan porque nadie trabaja la base: la capacidad de las personas para acompañarse a sí mismas y a los demás en momentos de cambio, vulnerabilidad y alta exigencia.
No hay transformación institucional sin transformación personal. Y no hay transformación personal sin educación emocional de verdad.
Hay mucha formación en inteligencia emocional. Cursos, talleres, certificaciones. Algunos muy buenos. Pero este programa es distinto por tres razones que para mí son fundamentales:
Este máster no habla de creencias. Habla de dimensiones humanas que la ciencia ya no puede ignorar.
Si estás leyendo esto, probablemente te reconoces en alguno de estos perfiles:
Si en alguna de esas frases has asentido, este máster es para ti.
Para que tengas toda la información de un vistazo:
Uno de los puntos clave que quise compartir durante el encuentro es este:
La IA no es neutral. Es un amplificador.
Amplifica la cultura que ya existe.
Si una organización tiene una cultura basada en la confianza, el cuidado y el liderazgo saludable, la IA puede multiplicar ese impacto positivo.
Pero si la cultura está basada en el control, la presión o la desconfianza, la tecnología puede intensificar esas dinámicas.
Por eso, la pregunta no es si la IA es buena o mala.
La pregunta es: ¿está tu organización preparada, emocional y culturalmente, para utilizarla?Llevo más de 30 años trabajando con personas en procesos de cambio. En organizaciones de todos los sectores, en aulas universitarias, en procesos de coaching ejecutivo. Y hay algo que compruebo repetidamente: los profesionales más competentes son los que han trabajado su mundo interior con la misma seriedad con la que han trabajado sus competencias técnicas.
No es casualidad. Es causalidad.
Cuando desde la RIEEB tuvimos la oportunidad de codirigir este programa con el Campus Docent Sant Joan de Déu, supe que era el proyecto en el que quería estar. Porque responde exactamente a lo que creo que necesita la formación en nuestro país: rigor, integralidad, y la valentía de poner en el centro lo que durante demasiado tiempo hemos dejado en los márgenes.
Si quieres conocer el programa en detalle, puedes ver la sesión informativa tras estos párrafos o visitar la página oficial del máster.
Y si tienes preguntas, escríbeme. Estoy aquí.
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