Surgió la posibilidad por propuesta de mi colega y super-amiga Èlia López-Cassà de poder impartir una formación sobre “Educación Emocional” para profesorado. Era un curso online propuesto por un CRP (Centro de Recursos Pedagógicos) “fuera de programa”, que se abrió por haber captado esta necesidad entre los centros de la zona.
Al principio, había un silencio imperante que me llevaba a preguntarles: Qué silencio… ¿me tengo que preocupar? (la ironía me viene de serie, es así…). Me decían que no. Bueno, pues si me dicen que no, será que no… Pero un día, empezaron a hablar (porque la metodología Coaching no te da escapatoria…) y lo que me compartieron, durante las sesiones, aún me resuena en el alma.
Agradezco infinitamente las inquietudes compartidas, sus ilusiones, sus motivaciones, sus errores, su sentido del humor (porque cuando “se abrió la veda” a la confianza, ya lo tuvimos todo a nuestro favor) y sus ganas de continuar mejorando. Porque sus anhelos y sus inquietudes, coinciden con los míos. Y a esto, yo le llamo hacer comunidad.
En la RIEEB (Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar), trabajamos para crear comunidad en Educación Emocional. En el ámbito educativo, familiar y en TODOS LOS SECTORES PROFESIONALES.


La asignatura requirió ser desarrollada online, pero pudimos trabajar situaciones y casos, muchos de los cuales fueron aportados por el propio alumnado de su propia experiencia. Fue muy interesante, y a pesar de ser un grupo de 40 alumnos, no le restó un ápice de humanidad. Hubieron momentos especiales y emotivos, y agradezco infinitamente lo fácil que me lo pusieron (y lo mucho que me ayudaron a familiarizarme con una plataforma que aún no había utilizado… suerte de ellos… compartiendo pantalla, haciendo grupos, preparando videos, el campus virtual… menudo viaje…). Espero que les sirva infinitamente todo lo vivido, sentido y aprendido.




